Qué visitar en Córdoba

Qué ver en Córdoba

Alcázar de los Reyes Cristianos

Campo Santo de los Mártires, Córdoba. Al sur de la Gran Mezquita, a orillas del río, se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos, la primera contribución arquitectónica de los monarcas cristianos a la construcción de Córdoba. Es una fortaleza de cuento de hadas en el modo medieval, con parapetos almenados y torreones, amplios jardines con riachuelos de agua que desembocan en los tanques de piedra y rincones con sombra para refugiarse del calor. El Alcázar en sí es más relevante en cuánto a forma que a contenido, aparte de las magníficas muestras de mosaicos romanos encontrados durante las excavaciones en 1959.

Qué visitar en Córdoba

Juderia

En el noroeste de la Mezquita, Córdoba, se encuentra el barrio judío, en un rincón de la vieja ciudad, denso con atmósfera. No hay muchas muestras sobre las personas que una vez vivieron aquí, pero todavía permanecen vislumbres del ghetto medieval. En la pequeña plaza llamada Plaza Maimónides encontramos una estatua de bronce que conmemora al gran filósofo judío con el mismo nombre, y se muestra aquí como un viejo caballero surco de cejas en un turbante. La sinagoga del siglo 14, que es una de las tres sinagogas medievales sobrevivientes en España, es una habitación simple, cuadrada y grande con una galería en un extremo; con el paso del tiempo ha derivado en un hospital de la rabia, en el taller de un zapatero, pero sus inscripciones en hebreo y la decoración morisca de alguna manera han sobrevivido, un monumento conmovedor a una comunidad desaparecida.

La Mezquita de Córdoba

Situada en la Calle Cardenal Herrero, Córdoba, la Gran Mezquita es uno de esos edificios que se pueden visitar una y otra vez y siempre encontrar cosas nuevas para maravillarse. Las columnas interminables de la mezquita (regulares y apropiadamente descritas como un "bosque") dan una mayor profundidad de los misterios de lo que ya es un edificio fascinante y profundamente conmovedor. Los conquistadores católicos triunfantes de Córdoba decidieron no arrasar este hermoso edificio en 1236, dejándolo intacto hasta que, 200 años más tarde, Carlos V construyó una gran iglesia directamente en el centro de la misma. Ventanas góticas conviven felizmente al lado de las olas ondulantes de los arcos árabes y las vidrieras arrojan su luz coloreada sobre los techos moriscos de Nido de Abeja.

Museo Julio Romero De Torres

El Museo ubicado en la Plaza del Potro 1, está dedicado al pintor más famoso de Córdoba, cuya obra débilmente post-impresionista parece resumir una cierta visión romántica de la vida en el sur de España. En "Pereza Andaluza" vemos a una mujer sentada a la sombra, más allá al fondo, el patio se ilumina con la luz del sol y la vegetación de color verde es brillante. Ella se apoya en su mano, medio dormida. La impresión de amortiguación del calor y cansancio es casi palpable.

Qué hacer en Córdoba

Calleja de las Flores

Calleja de las Flores, justo al lado de la mezquita, es un callejón encalado con geranios y buganvillas volteretas colgantes que termina en un callejón sin salida formado por una pequeña plaza con un árbol limomero y una casa, que ahora es una tienda de recuerdos, donde los propietarios te llevarán al sótano para ver bien sus 22 metros de profundidad de árabe medieval. A medida que caminas de regreso por el callejón, la torre de la Gran Mezquita está perfectamente enmarcada entre balcones floridos.

Qué visitar en Córdoba

Plaza del Potro

La Plaza del Potro fue una vez un barrio de mala muerte cuya famosa posada fue mencionada por Cervantes como un lugar para mantenerse alejado de valorabas tu cartera. Aunque con los visitantes llegando en tropel, este lugar sigue siendo una bonita plaza, con una fuente chapoteando en el centro y una vista del río a los viñedos. En la plaza se encuentras dos galerías: el Museo de Bellas Artes y junto a él, el Museo Julio Romero de Torres.

El Casco Antiguo

Plaza Corredera es un cuadrado de galerías con mesas desbordadas a través de ella en una multitud de bares y cafeterías. En este punto, es aconsejable dejar el mapa turístico a un lado y sumergirse en esta madriguera del Casco Antiguo empalpándote del ambiente y dejándote guiar por el azar y el instinto. Las calles empedradas giran y voltean, y se abren de repente en pequeñas plazas con fuentes tintineantes. El monocromo andaluz - paredes encaladas con un color ocre de arena (conocido como "albero") - está en todas partes, en los marcos de las ventanas y frisos. En cada esquina encontrarás una buena casa, una iglesia o un convento de postigos.

Los patios secretos encubiertos con helechos y geranios, y a veces una fuente, se encuentran detrás de puertas de hierro ornamentales. Columnas romanas sostienen las esquinas y las longitudes de la muralla medieval. Este Casco Antiguo de la ciudad está siendo restaurado a un ritmo tremendo.